Procedente de un parral de unos 80 años en Tupungato, reúne Torrontés, Pedro Giménez y otras variedades blancas aún sin identificar. La vinificación sigue la técnica friulana, con cuatro días de maceración con pieles. La fermentación termina en ánfora cerámica, donde el vino permanece al menos seis meses en crianza con pieles y bajo velo de flor. Una interpretación personal de las antiguas variedades criollas de Mendoza.
Procedente de un parral de unos 80 años en Tupungato, reúne Torrontés, Pedro Giménez y otras variedades blancas aún sin identificar. La vinificación sigue la técnica friulana, con cuatro días de maceración con pieles. La fermentación termina en ánfora cerámica, donde el vino permanece al menos seis meses en crianza con pieles y bajo velo de flor. Una interpretación personal de las antiguas variedades criollas de Mendoza.